El verano en Andalucía es sinónimo de vida en la calle, encuentros familiares y largas tardes al aire libre. Sin embargo, también es una época en la que las altas temperaturas pueden convertirse en una amenaza para la salud, especialmente para las personas mayores, ya que con la edad, el organismo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal y la sensación de sed disminuye, haciendo más vulnerable a este colectivo en la temporada estival. A todo esto hay que sumar enfermedades crónicas, determinados tratamientos médicos o problemas de movilidad.
En los últimos años, las olas de calor son cada vez más frecuentes, más intensas y más duraderas. En una comunidad como Andalucía, donde durante semanas se alcanzan temperaturas superiores a los 40 ºC en muchas zonas, proteger a las personas más vulnerables deja de ser una recomendación para convertirse en una prioridad. Los datos oficiales nos reflejan que casi el 100% de las personas fallecidas con motivo de las altas temperaturas en Andalucía en este período estival de 2026 tenían más de 65 años.
(Fuente: https://momo.isciii.es/panel_momo/#section-momo)
Personas mayores que viven solas
Sin embargo, existe otro elemento que suele pasar desapercibido: vivir en soledad.
Una persona que pasa varios días sin recibir visitas, sin hablar con nadie o sin contar con una red cercana tiene más dificultades para detectar que algo no va bien, pedir ayuda o simplemente recordar la importancia de hidratarse o evitar salir durante las horas de más calor. La soledad no deseada no provoca un golpe de calor a la persona mayor, pero sí puede hacer que sus consecuencias sean mucho más graves.
Las investigaciones sobre envejecimiento muestran que las personas que mantienen relaciones sociales frecuentes no solo disfrutan de un mayor bienestar emocional, sino que también cuentan con una red de protección mucho más eficaz frente a situaciones de riesgo. Por eso, durante el verano, debemos recordar que cuidar también significa estar presente: no hacen falta grandes recursos para prevenir este tipo de situaciones.
Una llamada de teléfono, una visita de un vecino, preguntar si necesitan hacer la compra, comprobar que tienen agua fresca, o acompañarlas durante un rato en las horas más calurosas.
Son gestos sencillos que fortalecen el vínculo comunitario y que, en determinados momentos, pueden evitar situaciones de emergencia.
Construir comunidades cuidadoras
Cada vez son más los municipios andaluces que impulsan iniciativas para combatir la soledad no deseada desde un enfoque comunitario.
El concepto de comunidad cuidadora parte de una idea muy sencilla: el bienestar de las personas mayores no depende únicamente de los servicios sanitarios o sociales, sino también de la implicación de quienes compartimos el mismo barrio, la misma calle o el mismo edificio.
Una comunidad cuidadora es aquella en la que el vecindario, comercios de proximidad, asociaciones, farmacias, centros de salud, entidades sociales y administraciones colaboran para detectar situaciones de vulnerabilidad antes de que se conviertan en un problema.
Las olas de calor representan una oportunidad para activar esa inteligencia colectiva que ya existe en muchos municipios andaluces.
En muchas ocasiones, el primer aviso no llega desde un centro sanitario, sino desde quien conoce a la persona. La vecina que observa que lleva varios días sin abrir la persiana, el comerciante que echa de menos a un cliente habitual, la farmacéutica que conoce sus rutinas, etc
Todas estas personas forman parte de una red informal de cuidados que puede resultar decisiva.
Fortalecer estas redes vecinales significa convertir los barrios en espacios más seguros, más humanos y más preparados para responder ante situaciones de vulnerabilidad.
Consejos para prevenir los efectos del calor
Además del apoyo de la comunidad, existen medidas muy sencillas que ayudan a reducir los riesgos durante los episodios de altas temperaturas:
- Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sensación de sed.
- Evitar salir entre las 12:00 y las 19:00 horas.
- Permanecer en lugares frescos y bien ventilados.
- Utilizar ropa ligera y de colores claros.
- Consumir comidas ligeras, frutas y verduras.
- Evitar esfuerzos físicos intensos durante las horas centrales del día.
- Mantener contacto diario con familiares, amistades o vecinos, especialmente si la persona vive sola.
- Revisar periódicamente cómo se encuentran las personas mayores del entorno.
- Ante síntomas como mareo, confusión, temperatura corporal elevada o pérdida de conocimiento, solicitar asistencia sanitaria de inmediato.
Para más información:
Protocolo Andaluz frente a las Temperaturas Excesivas


